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Reinventan ‘La Odisea’; un relato más brutal, pero accesible y humano
CULTURA | | 2020-11-09 | Agencias
En esta nueva versión optaron por un relato más brutal, realista, humano, poético y cercano al cine de Pasolini
"La Odisea es un clásico de la literatura universal y algo sucede con este tipo de libros que debemos traducir continuamente, porque según cambia el presente también cambia la sensibilidad del relato y sus posibles lecturas”, afirma Miguel Brieva, ilustrador de una versión renovada del relato épico que ha sido atribuido a Homero.

En esta nueva revisión, que cuenta con la traducción de Carmen Estrada, afirma a Excélsior, “hemos aspirado a hacer una versión lo más fiel históricamente posible a los tiempos en los que se narra La Odisea, que es la época de la Grecia arcaica y no de la Grecia clásica”.

¿Qué podría comentar sobre la traducción?, se le pregunta. “Es una traducción verdaderamente accesible para todo el mundo, porque se ha puesto cuidado en eso. Pero en ningún momento, en aras de esa accesibilidad, se traiciona a la obra original”.

Esto significa que sí se apuesta por un lenguaje fiel al original que mantiene el tono de la escritura épica griega antigua, pero sin agregar barreras o complicaciones gratuitas, abunda.

Muchas traducciones académicas tienen más de un siglo y ya acarrean consigo palabras que están en desuso, con lo cual la alejan del lector promedio, porque a veces hay una tentación, por parte del académico, en aras de darle esa sonoridad antigua y de utilizar recursos lingüísticos que a su vez son antiguos dentro de la lengua castellana”, explica.

¿Qué tipo de traducción encontraremos en esta versión?, se le pregunta. “Carmen Estrada ha hecho un esfuerzo por llevar el relato a la actualidad, pero siempre con una premisa muy clara: fiel al original y conservar el tono de la narrativa épica griega que, constantemente, está haciendo uso de muletillas lingüísticas, como cuando habla de las broncíneas lanzas.

Con esa serie de frases formulares que ellos originalmente usaban porque era una manera de hacer que la oralidad fuera más fluida, puesto que estos relatos comenzaron siendo orales y, con el tiempo, han formado parte del estilo y de la elocuencia de esta literatura retórica”.

En cuanto al trazo del libro, aclara que todo el tiempo se desmarcó de la idea hollywoodense que persiste en torno a los personajes.

La traductora y yo teníamos claro que si debiéramos elegir entre dos referentes estéticos, uno sería la idea de Hollywood, que tiende a presentar un estereotipo de la Grecia clásica, el cual ya comentamos antes, donde los personajes son guapísimos, perfectos y blancos, con una narrativa que fuerza la espectacularidad y las batallas son excesivas”.

Pero frente a ese referente cinematográfico, dice, “optamos por un lugar opuesto: el cine de Pier Paolo Pasolini, quien tiene películas como Edipo Rey (1967) o Medea (1969), con un tipo de representación más humana, realista y poética, mesurada y brutal.

¿No es muy complejo recrear una época así? “Es difícil saberlo, pero nos hemos ido a los vestigios arqueológicos, a las pinturas que se tienen en las vasijas griegas y a todo lo que pudiera acercarnos a esa época”.

Y en ese sentido es el cine de Pasolini y también el del cineasta griego Michael Cacoyannis, quien tiene una película muy poderosa llamada Ifigenia, que se ubica justo al comienzo de la guerra de Troya, cuando el rey Agamenón quiere partir con sus tropas”, comenta.

CRUDO Y BESTIAL

Para Miguel Brieva, tanto el tono del relato como el de las ilustraciones no son condescendientes ni cursis.

Nosotros no queríamos hacer un tono complaciente ni edulcorado, sino real, humano, porque el tono del relato es a veces bestial y crudo, y en ocasiones conmovedor, y la intención es ir al unísono con el texto”.

En mi caso, hay una parte dejada a la imaginación, cuando se concretan los personajes. Aquí he tratado de darle el tono de nobleza que concede la pintura clásica, con esos estudios de rostros y la pasión de los cuerpos, las composiciones complejas.

Y, a la par, asevera que en La Odisea es posible encontrar una relectura de nuestro tiempo.

Lo que sucede con los clásicos es que están planteados de tal modo, y eso los hace clásicos, que saltan de épocas y brindan nuevas lecturas”.

En este caso La Odisea habla del Mediterráneo como un mar de hospedaje en el que gente como Odiseo, que viaja una y otra vez, es bien recibida y se observa que es algo casi sagrado, porque era una exigencia de los dioses.

Y eso contrasta de una manera terrible con lo que sucede el día de hoy en el Mediterráneo que, básicamente, es un mar lleno de cadáveres, en el que la gente hace auténticas odiseas para salir de la miseria y alcanzar Europa, un continente que les da la espalda.

Así que algo hemos perdido en el camino, algo tan esencial como la hospitalidad y el ayudar a nuestros congéneres”, lamenta.

¿Hubo alguna licencia que el lector deba saber? “Hay dos decisiones tomadas para facilitar la lectura, sin traicionar al libro: reordenar el libro cronológicamente para convertirlo en un relato más convencional, con una linealidad cronológica, y la concentración de los relatos secundarios”.

¿Podría abundar? “La Odisea, en su versión original, tiene un ordenamiento distinto para el lector moderno. De hecho la figura de Odiseo, que es el protagonista, no aparece hasta que ha pasado una sexta parte del libro. Así que Carmen reordenó los capítulos de manera cronológica, pero sin modificar el contenido”.

¿Es un efecto afortunado? “Consigue una mayor lógica narrativa y más accesible para el público actual”.

Por último, explica que la traductora y filóloga –quien es madre del ilustrador–, ha intentado reivindicar el nombre de Odiseo frente al de Ulises en esta versión.