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Extienden legado de Juan Soriano, se proyecta producir exhibiciones anuales
CULTURA | | 2018-06-07 | Agencias
Inauguran tres exposiciones que revisan el acervo del jalisciense y buscan un diálogo con las nuevas generaciones
La figura y obra de Juan Soriano (Guadalajara, 1920-Ciudad de México, 2006) será el eje del programa expositivo del Museo Morelense de Arte Contemporáneo Juan Soriano (MMAC). No sólo con revisiones individuales, sino con propuestas curatoriales donde dialoguen la obra del tapatío con la de artistas de generaciones subsecuentes. Para ello se tienen un acervo de mil 200 piezas y el archivo personal de Soriano contenido en 30 cajas.

Se proyecta producir entre cuatro y seis exhibiciones anuales en las que de manera directa o indirecta se encuentre la presencia de Soriano. Así lo dijo Andrea Torreblanca, curadora en jefe del MMAC, al presentar el programa inaugural que inicia el próximo viernes.

Tenemos planeadas realizar exposiciones alrededor de la figura de Juan Soriano y lo que se puede hacer para relacionarlo con otros artistas y una relación con el acervo artístico y con el archivo”, indicó la curadora.

El museo abrirá al público con tres exposiciones. La primera es Comenzar siempre, una aproximación a la Colección Juan Soriano, curada por Patrick Charpenel y Mauricio Maillé; sigue una individual de Gustavo Pérez Monzón, artista cubano que radica en Cuernavaca desde 1990, cuya obra es un préstamo de la Fundación Ella Fontanals-Cisneros, y la primera entrega del proyecto Atlas de la ciudad que da proyección a la vida cotidiana de la ciudad de la eterna primavera.

Para la apertura también se programó el coloquio Imaginar el museo en el que participarán más de 20 especialistas entre historiadores, curadora y artistas para discutir sobre los retos de un recinto cultural y su acervo en pleno siglo XXI. Participarán Simon Sheikh, del Goldsmiths Collage de la Universidad de Londres; Lucía Sanromán, directora de artes visuales del Yerba Buena Arts Center en San Francisco; Edward J. Sullivan, del Instituto de Bellas Artes de Nueva York, y otros.

Y a partir de este fin de semana se activará la oferta académica para el público como las visitas guiadas, talleres de música experimental, de construcción de instrumentos musicales, ciclos de cine y conversaciones en torno al trabajo estético de Soriano y su vínculo con la producción local.

También estará disponible la biblioteca especializada en arte contemporáneo que contiene ejemplares del acervo privado de Soriano. Son ediciones especiales, publicaciones conmemorativas, catálogos, obras primeras que el artista conservó por más de seis décadas de trayectoria, y ahora servirán para investigadores.

A ello se suma el jardín escultórico que ya luce las 15 piezas monumentales en un área de más de cuatro mil metros cuadrados. Un espacio que se pensó desde su diseño arquitectónico como un “puente urbano” entre el museo y la cotidianidad del centro de Cuernavaca. Así la gente puede transitar o estar en esta zona verde de manera gratuita.

En total el museo tiene un área de nueve mil metros cuadrados en los que se despliegan salas de exhibición, biblioteca, talleres y un espacio multidisciplinario. La construcción ocupa 17 por ciento del terreno, el resto es el área verde adornada de las esculturas.

SORIANO, HOMBRE DE COMIENZOS
Al ser la primera revisión del acervo del artista y con la que se inaugurará su museo, los curadores pensaron en una lectura amplia que lo mismo hable de su figura íntima como la del artista. La propuesta es mirar a Soriano como el creador no perfecto y el hombre de obsesiones infinitas.

Entonces, de la colección de mil 200 piezas –escultura, pintura, dibujo, grabados, tapices, fotografías– se seleccionaron poco más de cien para armar una panorámica de quien fuera amigo de Alfonso Reyes, Octavio Paz, Lola Álvarez Bravo, María Zambrano, entre muchos más.

El recorrido está pensado en siete núcleos temáticos, aunque la vista no tiene una línea fija. “Queremos presentarlo como el artista que se equivocaba, que trabajaba mucho, que repetía hasta conseguir lo que deseaba”, dice Maillé.

La exposición revisa temas como el autorretrato, lo animal, la muerte, el erotismo y la metafísica; asuntos recurrentes en la obra de Soriano igual en dibujos que en tapices. Se complementa con documentos, cartas y fotografías de su trabajo con la literatura, en particular la poesía.

Para recibir al espectador, se montó un dibujo en gran formato jamás concluido. Es un trazo a carboncillo que evidencia las intervenciones del artista en diferentes épocas y con distintas preocupaciones, pero que jamás concluyó. Lo que demuestra son las obsesiones pictóricas de quien también participó en las sesiones de Poesía en voz alta en Casa del Lago.

Están también las fotografías que le hace Lola Álvarez Bravo y los dibujos que él trabaja por muchos años al proyecto de retratar a Guadalupe Marín, la musa. Y tapices que reflejan su interés por los animales.

Alejandra de la Paz, directora del museo, adelantó que junto con las revisiones curatoriales, en septiembre se iniciará la catalogación del archivo personal. Son 30 cajas que contienen cartas, ensayos, revistas, recortes de prensa y fotografías íntimas que, a partir de su digitalización, servirán también como material investigación y exposición.

Son cartas que envió a sus amigos y su valor es por los fantásticos dibujos y cómo las decoraba. Hay un mundo de fotos algunas son ya conocidas y usadas como las de Lola Álvarez Bravo pero hay otras en las que se ve la vida íntima y ahora les podemos dar otra lectura.

Es una línea de trabajo que su salida en términos expositivos es clara, pero es un material valioso para una línea de trabajo editorial con bocetos del periodo de Poesía en voz alta”, precisó.

EL CUBO

Debajo de los espejos de agua que adornan el jardín escultórico, se despliega una sala de exhibición llamada el Cubo que abre sus puertas con una retrospectiva de Gustavo Pérez Monzón. Con el título Tramas, la muestra da cuenta del trabajo del cubano entre 1979 y 1983, un momento de ruptura del arte en Cuba.

Con 50 obras, la muestra se integra por pinturas, dibujos e intervenciones. Atrae la atención la instalación Vilos que montó por primera vez en 1981. Este espacio será, dijo Torreblanca, para la experimentación artística; para mostrar ejercicios más arriesgados en el
arte.